Procesos de Vida, Procesos de Muerte

Comparte Escritos y el Perdón a Uno Mismo
Avatar de Usuario
Alfonso Perez
Mensajes: 954
Registrado: Mar Jul 26, 2011 4:55 pm
Ubicación: Barcelona (España)
Contactar:

Procesos de Vida, Procesos de Muerte

Mensajepor Alfonso Perez » Mar Mar 22, 2016 9:41 pm

domingo, 25 de octubre de 2015
Presentación

Hay diferentes situaciones en la vida del individuo que son especialmente apropiadas para lograr una nueva perspectiva sobre la propia existencia. Es cuando el contenido de lo que experimentamos adquiere una mayor relevancia y las relaciones se aprecian con mayor proximidad. Eso es lo que en los últimos meses estoy atravesando y lo que no me quiero perder mirar con detenimiento. Me explico...

Hace unos meses sufrí una recaída de una insuficiencia cardíaca que me llevó a un estado de agotamiento físico y mental importantes, hasta el punto de reducir mi actividad cotidiana a mínimos. Si tuviera que ponerle números, por debajo de un 30%, lo que supone mantener el organismo bajo mínimos en sus funciones vitales y con la aparición de diferentes síntomas: edema, dificultad respiratoria, digestiva, mareos, etc., y una reducción considerable de la actividad psíquica, con poca tolerancia a la atención y lectura. Incluso con una ligera pérdida de memoria. Esta situación provocó en sus inicios tres visitas a los servicios de Urgencias. Una vez pasados estos meses estoy más o menos estable, a la espera de un implante desfibrilador cardíaco (DAI).

Todo ello me llevó, y todavía en cierto grado, a prácticamente no moverme del sofá durante el día y eliminar todo tipo de actividad, no solo la laboral, sino los compromisos personales, sociales y políticos en los que participaba. Me vi quieto y “viendo pasar la vida”. Tuve ocasión de contemplar que los acontecimientos sucedían sin mi participación, los acontecimientos se sucedían sin yo intervenir, y dándome cuenta que nadie es imprescindible para que todo siga como hasta ahora. Proporcionándome una cura de humildad a mi ego al ver que no podía dejar mi huella en los acontecimientos cotidianos, muchas veces para adquirir una parcela de poder y autoimportancia. Ya lo decía Miguel Delibes:

Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.

Aunque lo sepamos, pocas veces tenemos ocasión de verlo con esa contundencia. De hecho, como individuo de mediana edad, me sentía como aquellas personas muy mayores que aparecen en los bancos de los parques y que han dejado de actuar, para solo estar presentes con su mirada y compañía. Así lo experimenté. Ni que decir tiene que vi mi vida en riesgo, ante las sensaciones físicas que percibía, y claro pensé en la muerte.

¿Por qué “Procesos de Vida, Procesos de Muerte”? , precisamente porque me doy cuenta que en mi situación están presentes los dos procesos. Y lo más interesante que estoy descubriendo es que ambos son compatibles para vivir el día a día de una manera saludable psíquicamente, con mayor entereza, fuerza y situándome delante de los acontecimiento con mayor integridad. (Tendré ocasión de expandirme en este blog para ver como llegué hasta aquí). Además me he dado cuenta que cada uno de los procesos, hacia la vida o hacía la muerte, no es tan distinto de lo que cada uno está experimentando en su propia existencia, si la miras un poco más profundo.

Así mi “Proceso de Vida”, en esta situación de enfermedad, me está sirviendo para realizar los cambios necesarios para estar más satisfecho de mí mismo, para seguir desarrollándome y continuar expandiéndome como individuo, viendo muchas cosas con mayor claridad. Mi “Proceso de Muerte” para tener en cuenta lo imprevisible de mi propia muerte, como la de todos, ver “cómo me encuentro” frente a la muerte si tuviera que afrontarla en un futuro, como todos, y ver si la vida que tengo a mi disposición en cada instante y en mis relaciones estoy dando mi mejor versión. Y al mismo tiempo ver que también hay algo que muere y algo que renace en mi manera de “ser y estar en este mundo”. Quiero decir que la vida y la muerte de alguna manera la podemos encontrar en cada instante: al inspirar y espirar, cuando iniciamos y acabamos una labor, cuando nos separamos de alguien, cuando nos levantamos o acostamos, etc.

Y lo que he encontrado, y que en definitiva me ha empujado para compartir este blog, es que en medio de estas situaciones complicadas tenemos en nuestras manos dos opciones: o sentirnos “débiles”, hacernos menos de lo que somos, “inferiores”, como si fuéramos victimas del destino; o bien tomar “control” y “empoderarnos”. Encontrar en nuestro interior los recursos y habilidades necesarias para sacar la mejor versión de uno mismo. Pero para ello no voy a proponer un curso de autoayuda en situaciones de urgencia médica, ja, ja, sino que trataré de compartir aquello que voy descubriendo y realizando a lo largo de mi particular proceso, con la idea y demostración de que es posible caminar la vida y la muerte con la máxima integridad y empoderamiento que uno es capaz de realizar, sin que la complejidad de lo que uno viva le amedrente.


Por último, antes de acabar esta presentación no deja de llamarme la atención de cómo somos los humanos: no hay nada como el nacimiento y la muerte para ver que los seres humanos somos iguales, lo que sucede en medio es cosa nuestra. Veremos entonces como los sucesos podemos manejarlos aplicando el sentido común y la honestidad.

Avatar de Usuario
Alfonso Perez
Mensajes: 954
Registrado: Mar Jul 26, 2011 4:55 pm
Ubicación: Barcelona (España)
Contactar:

Re: Procesos de Vida, Procesos de Muerte

Mensajepor Alfonso Perez » Mar Mar 22, 2016 9:42 pm

El malestar en la enfermedad

Una de las primeras situaciones que me encontré cuando aparecieron los síntomas de la insuficiencia cardiaca (IC) fue un cierto grado de ansiedad, de lo que no fui consciente hasta días después. Ocurrió después de sentir que mi cuerpo se cansaba mucho más de lo normal y el no saber la gravedad, y que función estaba fallando, la incertidumbre sobre lo que me podría pasar me hacía sentir mal, como el que espera la noticia que no le gustaría a uno recibir. De hecho algunos síntomas me recordaban lo que me ocurrió hacía 20 años cuando se declaró por primera vez la IC. En aquella ocasión fue más grave pues me llevó a estar ingresado en la UVI durante una semana. Y el pronóstico era que si remontaba, quizá tendrían que hacerme un trasplante de corazón. En esta segunda ocasión, como en la primera, al principio los médicos tampoco veían los síntomas como alarmantes y me daban largas recomendándome que esperara las visitas periódicas que tenía concertadas con mi cardiólogo. Pero yo me sentía débil y cansado, mi cabeza la sentía flotando con una sensación de mareo. Necesitaba conocer cómo se encontraba realmente mi corazón. No fue fácil conseguirlo, hasta tres veces tuve que asistir a Urgencias médicas. Parecía como si “necesitará” que el médico pusiera un diagnóstico y me indicará la gravedad, una etiqueta donde posicionarme y definirme desde ese punto de vista. Y como no, ver en ello mi expectativa y calidad de vida. Yo notaba que la situación podría ser grave, y así viví el proceso hasta la verificación del diagnóstico. Hasta que no descubrieron la situación real, los médicos me preguntaban en la sala de urgencias ¿qué hacia allí si ya estaba siendo controlado por mi cardiólogo? ¿Por qué no esperas a que te visite tu médico? Me hicieron dudar sobre si era prudente estar allí a pesar de los síntomas: mareos continuos, dificultad respiratoria, cansancio excesivo ante poca actividad, edema, dolor en boca de estómago, etc. Hasta que en la tercera visita, dudando, le pregunté al médico de guardia si con los síntomas que sentía era conveniente consultar allí en Urgencias. Me dijo que sí, que estuviera tranquilo, y me indicó que llamaría al cardiólogo de urgencias para que me realizara una visita. Finalmente con el ecocardiograma portátil confirmó el empeoramiento de la insuficiencia cardiaca. Ya tenía un dato “científico”. Hasta entonces las analíticas, ECG y la RX, que me hicieron en anteriores visitas parecía que no habían sido suficientes para ver ese empeoramiento.

El punto que quiero ver en este relato es intentar descubrir qué ponemos de nosotros mismos cuando un médico nos da un diagnóstico - también lo podríamos aplicar a cualquier trance en la vida, una separación, un accidente, un despido laboral, una pérdida económica, etc. Es decir cómo es que experimentamos esas situaciones añadiendo más de lo que hay. Sabemos que cada uno reacciona de manera diferente ante un diagnóstico de gravedad. Esa diferencia individual es la que uno debe mirar para no hacer de la situación un tiempo de culpabilidad/victimismo, sino un tiempo para descubrir recursos que hasta ahora no había necesitado, y de este modo desarrollar habilidades que no había imaginado. La primera reacción ante la noticia es el punto de partida de cómo somos y como nos vamos a sentir a lo largo de la enfermedad. Pues aquí salen nuestros miedos más profundos y el sentido que le hemos dado a la vida. Esas situaciones son las que nos pueden llevar a relativizar muchas de las cosas que hacemos y valorar otras que no habíamos considerado.

Una propuesta es hacernos preguntas para ver donde estamos: ¿Cómo respondo en esas situaciones? Aparecen miedos, culpabilidad, ¿me siento víctima de mi conducta o del destino?, o ¿de una fuerza superior?, ¿quizá dios quiere que pase por esto? O por el contrario ¿son las consecuencias del tipo de vida que he llevado?, o ¿ las consecuencias de mi ADN?, o ¿cómo he gestionado mis emociones, o como he utilizado mis pensamientos y palabras?, cómo han sido mis relaciones. Es decir puedo tomar responsabilidad por lo que me he hecho a mí mismo, asumiendo mi genética, mi psique, mis palabras y conducta, y entonces tener la capacidad de decidir en como quiero vivir dentro de mi esa situación. Por lo tanto me pregunto ¿Qué he añadido de mi personalidad en esta situación? Una vez respondido puedo ver si mi carácter está más alineado a la victimización/culpabilidad o a la responsabilidad/empoderamiento. O añadir más sufrimiento dentro de mí y a otros, o vivir en serenidad conmigo mismo y comprender quienes son los otros. También uno puede preguntarse ¿En qué me convierto cuando estoy enfermo? ¿Aparecen todas mis debilidades y me vuelvo irascible con los demás proyectando mi propia rabia? O bien ¿soy capaz de ver la situación como un espejo donde surgen mis personalidades más manipuladoras, y al verlo entiendo que no son los demás sino uno mismo quien no se vio hasta ahora con tanta claridad?

Antes de continuar quiero ver la definición que aparece en el diccionario de dos palabras: dolor y sufrimiento.

Dolor: sensación molesta y desagradable que se siente en una parte del cuerpo a causa de una herida o una enfermedad.

Sufrimiento: Paciencia con que se sufre o se soporta una desgracia. Entonces veremos aquí el dolor como un aspecto físico, y el sufrimiento como un aspecto de nuestra mente, de nuestras reglas y juicios, nuestra moral que dicen algunos.

El dolor es una reacción física, el sufrimiento una reacción mental. ¿Qué significa esto?, que el dolor se puede controlar con fármacos, en cambio el sufrimiento depende exclusivamente de cada uno. Y a esta conclusión que hemos llegado aquí, es la que muchos sabemos y pocos estamos dispuestos a responsabilizarnos. Sin darnos cuenta que lo que añadimos al dolor, con nuestro sufrimiento, perjudicamos también a nuestro organismo, por no decir a quien está a nuestro alrededor.


¿Entonces cómo manejar la ansiedad o el malestar ante una enfermedad? Sencillo, poniendo remedio cuando existe dolor y entendiendo que el malestar tiene su origen en lo que ha hecho cada uno con su mente a lo largo de su vida. Como valoró los eventos y su propia vida, también la vida de los demás. Es decir que creencias ha aceptado, en que ideas se ha alineado, en que pensamientos ha participado, que emociones ha permitido desarrollar dentro de sí. En definitiva es una oportunidad para ver en que se ha convertido uno con su propia mente. Por sencillo, no significa que sea fácil de realizar. Pero si no entendemos y cambiamos lo que pusimos dentro, no podremos dirigir, ni controlar los eventos que aparecen en nuestras vidas, en este caso la enfermedad.

Una propuesta de cómo solucionarlo primero es darse cuenta que uno puede parar el sufrimiento de su propia personalidad. Otra es darse cuenta que pensar en las consecuencias futuras de un diagnóstico no es práctico, pues el cuerpo tiene recursos que no imaginamos, y nadie sabe ni el día ni la hora de su propia muerte. Por lo tanto algo que no puedes controlar para que ocuparse, en todo caso que nos coja asumiendo nuestra vida y ordenarla de la mejor manera. Ello nos proporcionará serenidad, y desde la serenidad ver que podemos hacer de cada momento un aprendizaje y una maestría.

Avatar de Usuario
Alfonso Perez
Mensajes: 954
Registrado: Mar Jul 26, 2011 4:55 pm
Ubicación: Barcelona (España)
Contactar:

Re: Procesos de Vida, Procesos de Muerte

Mensajepor Alfonso Perez » Mar Mar 22, 2016 9:43 pm

Conseguir la serenidad ante una enfermedad o crisis

El hecho de tener salud no consiste, como erróneamente se suele considerar, en tener un cuerpo inalterable y exento de anormalidad, sino en poseer aquel estado corporal susceptible de vivir amoldándose a cualquier tipo de circunstancia, incluso a la de la anormalidad, aquel estado flexible y mutable propio del movimiento natural de la vida. El cuerpo sano es aquel que por la capacidad de adaptación al cambio puede mantener la estabilidad
Haruchica NOGUCHI


Al pasar por diferentes enfermedades con riesgo muerte me he dado cuenta que la mente comienza a fantasear e imaginar situaciones donde uno se ve cadáver, sin vida. Es el momento en que uno mira el pasado viendo lo que deja tras de sí. Aquí es donde aparece el resentimiento y la culpa por haber actuado de manera errónea y movido por el orgullo personal. También por haber dejado pasar oportunidades donde crear y fomentar relaciones más justas y equitativas. Es cuando uno se enfrenta a su propia personalidad y/o personalidades y encuentra las motivaciones que le llevaron a realizar determinadas conductas. Pero no hay marcha atrás, todo está hecho, se trata de asumir quienes fuimos en el pasado y aprender de esa experiencia. Pero si entendemos a fondo lo que hicimos con nuestra vida, tenemos en nuestras manos la capacidad de hacer algo nuevo con ella que nos haga sentir satisfechos en nuestro interior. Entiendo que la vida trata de eso, de encontrar en nuestros pensamientos, palabras y conductas un motivo para encontrarnos satisfechos, serenos y tranquilos por cuanto hemos aprendido de nosotros mismos y lo hemos podido realizar.

También aparece el miedo a lo desconocido tras el umbral, y miedo a perder la consciencia de quien uno ha sido hasta ahora. Y nos vemos llegando al final de nuestros días sin llegar a conocer la expresión más genuina de uno mismo, sino encontrando personalidades que hemos superpuesto como compensación a ese desconocimiento de quien uno es. Son los miedos existenciales que la mayoría de personas sienten, incluso aquellas personas religiosas que imaginan un encuentro con su dios o deidad. Sin darse cuenta que lo que imaginan o creen lo pusieron ellos primero en su propia mente y aceptaron orientarse por ello, sin ver que eso fue desplazar la propia responsabilidad por lo que son a una creencia que justifique sus propias vidas.

De lo que estamos tratando es lo que cada uno ha construido dentro de su mente con sus propios pensamientos, ideas y creencias, y de entender cuál está siendo su respuesta ante el riesgo de la pérdida de su vida, o de una crisis existencial.

La propuesta con este post es ver, darnos cuenta y entender que en la manera que experimentamos la enfermedad es la manera en que hemos construido nuestra realidad. Que en muchas ocasiones no coincide con la realidad objetiva de las cosas que suceden. Sino del valor e interpretación que le hemos dado. Haciéndonos un mundo a nuestra medida, que despues entra en conflicto cuando nos encontramos en situaciones de supervivencia, a menos que evitemos autoengañarnos.

Para ello hay que mirar más a fondo y revisar lo que hemos hecho de la vida con nuestra mente. Qué cosas hemos añadido de nuestra familia, cultura, educación, conocimiento e imaginación, que le llevan a uno a vivir con ansiedad las situaciones de riesgo de muerte, o crisis existencial. En mi propia experiencia, después de pasar por diferentes sistemas de creencias, desde las filosofías orientales al cristianismo, lo que he encontrado dentro de mi es que todas esas creencias las utilice para reducir esa ansiedad ante lo desconocido, y como supervivencia de mi mente, para guardar la idea de que yo seguiría siendo el mismo después de la muerte, aunque en una versión mejorada en el más allá, jeje. Quiero decir que en lugar de ver la existencia como un proceso natural de nacimiento, desarrollo y muerte, donde uno interviene poniendo su propia identidad genuina, le añadí unas ideas y creencias que me impedía afrontar las crisis, la enfermedad y mi propia muerte como un proceso natural de la vida. En ello estoy.

Pero ¿por qué ese miedo a tener una enfermedad grave y sentirnos frente a la muerte? Además de la cuestión cultural, diría ancestral proveniente de los rituales de traspaso al otro lado, en el fondo nos enfrentamos con lo que hemos hecho con nuestra vida. Con lo que nos has guiado: el consumo, el dinero, la fama, el reconocimiento. Con el tipo de valores hemos puesto en: la familia, los amigos, la ideología, la religión, la diversión. Con el grado de conocimiento que tenemos de nosotros mismos, y cómo nos hemos experimentado: valoración positiva/negativa, inferioridad/superioridad, bueno/malo, exito/fracaso, competencia/frustración, ilusión/desilusión. Esto nos lleva al punto de investigar en quien hemos sido en nuestra existencia, por lo tanto a mirar nuestra vida en total honestidad propia.

Entiendo que muchos no quieran hacer esa investigación sobre uno mismo pues es muy posible que en la mayoría de personas sintamos resistencia por el dolor que pueda producir conocer quiénes fuimos y lo que hicimos. Pero eso es una valoración moral, que nos hace sentir sin fuerzas, nos debilita pues pensamos que esa introspección nos puede llevar a tener que realizar un cambio que quizá no estamos dispuestos a realizar. Pensando que mejor seguir con nuestros conflictos, y seguir utilizando nuestras compensaciones que nos distraigan. E lugar de realizar el esfuerzo para sentirnos satisfechos, serenos y tranquilos con nuestra propia vida. Así los humanos, preferimos sacrificar nuestra realización genuina y seguir como siempre, y con el mundo de siempre..... De lo que se trata es de simplemente asumir y tomar responsabilidad de lo que hemos hecho con nuestra vida según nuestro grado de entendimiento, lo cual podemos cambiar con la educación en honestidad propia. En el fondo se trata de empoderarnos y de sabernos directores de nuestro propio destino y no marionetas de un mundo imaginario en nuestra mente. No cabe duda que eso requiere de audacia y valor pues la sociedad nos ayuda muy poco en este reto. Pero entiendo que es lo que nos toca como seres: decidir, desde el conocimiento más profundo, quien queremos ser y como queremos expresarnos.

El hombre puede morir muy sosegadamente, en paz consigo mismo y con la vida. La vida está hecha para morir, por lo tanto la muerte es tan natural como la vida. Si no enseñamos esta naturaleza de la muerte, si no llegamos a mostrarla como realmente es, incluyéndola en la naturalidad del vivir caeremos en limitarnos a pedir a la psique entereza ante ese trance; parecerá entonces que queremos preservarla de alguna cosa rara y dolorosa, en vez de dejar que en su libre fluir la psique acepte con la misma naturalidad la vida que la muerte.
Haruchica NOGUCHI

Avatar de Usuario
Alfonso Perez
Mensajes: 954
Registrado: Mar Jul 26, 2011 4:55 pm
Ubicación: Barcelona (España)
Contactar:

Re: Procesos de Vida, Procesos de Muerte

Mensajepor Alfonso Perez » Mar Mar 22, 2016 9:43 pm

Desfibrilador Automático Implantable (DAI)
Hace 20 días que me implantaron un DAI debido a una insuficiencia cardiaca de 20 años de evolución, y ante la aparición de diferentes síntomas en los últimos 6 meses: cansancio, mareos, dolor estómago, dificultad de concentración, etc. Se puede decir que con este aparato en mi cuerpo ya formo parte de los denominados ciborg, un individuo compuesto entre biología y cibernética para mejorar las capacidades de una parte orgánica del cuerpo mediante las tecnologías. El futuro de muchos humanos, lol. En mi caso me han colocado un dispositivo (DAI tricameral) debajo de la clavícula izquierda, cuya función principal es la de resincronizar el movimiento del corazón debido a una deficiencia en la motilidad del ventrículo izquierdo. Además detecta posibles arritmias y paro cardiaco. Para aquellos que tengan que afrontar este trance diré que la intervención quirúrgica duró más de tres horas y estuve consciente durante el proceso. A pesar de la anestesia local tuve algunas molestias durante las punciones en la vena subclavia para colocar los electrodos en el corazón, así como en la apertura de lo que se llama el “bolsillo”, una apertura donde se separa el musculo de la piel para colocar el dispositivo, y también lumbalgia por la inmovilización postural.



Modelo implantado Boston Scientific INOGEN X4 CRT-D

No obstante pude mantenerme tranquilo durante la intervención a pesar que algunos comentarios en el quirófano del equipo médico no favorecieron esa situación. Como por ejemplo la discusión entre dos médicos para decidir quien realizaba la intervención, o el comentario de que el médico que lo realizó era la primera vez que lo hacía como “operador principal”, o las instrucciones que uno de los médicos daba al “operador” debido a que no sabía cómo introducir el electrodo en el ventrículo izquierdo….. meterlo con 11 vueltas y un máximo de 19. Me parece que todo eso se lo puede evitar el paciente que está en la camilla de quirófano. Después supe que quien lo realizó lo que llaman un “Residente 1”, así lo firmo en la alta médica, un estudiante de primer año de especialidad. Aunque el Jefe de Servicio, que entró en el quirófano pasados más de 1 hora, y que no estuvo en el quirófano más de 10 m, indicó que se había realizado una “magnífica ejecución”, y “magnífica colocación”. No sé si lo dijo para animar al “operador” o a mí, lol. No obstante durante la intervención pude mantener una conversación cordial con el cirujano incluso murmurar durante unos instantes una canción.

La cuestión es que el dispositivo está funcionando adecuadamente, los electrodos están en su sitio enviando estímulos constantes al ventrículo izquierdo con nula sensación física, la herida ha cerrado a la perfección, y la adaptación del mecanismo a mi organismo está siendo más rápida de lo esperado. Puedo mover el brazo sin dificultad y dormir en cualquier posición, sin notar apenas los 75 gramos que pesa el DAI. Por lo tanto el “operador novel” hizo un gran trabajo. A pesar de ello, consciente de que todo es muy reciente, mantengo las precauciones sobre el movimiento, la carga de peso, la conducción y cualquier actividad de riesgo.

Hasta aquí el evento en sí, ahora viendo el estado de mi mente durante el proceso puedo decir que estoy satisfecho de cómo he vivido las diferentes situaciones. Los médicos me notificaron hace aproximadamente 4 meses que la opción del implante era la adecuada, y viendo mis síntomas y el deterioro normal del corazón después de 20 años con insuficiencia cardiaca debido a la quimioterapia que se me aplicó hace 35 años, entendí que cualquier otra alternativa dentro de la medicina no sería suficiente. Teniendo en cuenta que siempre, desde jovencito, he seguido diferentes técnicas, como la homeopatía, acupuntura, biomagnetismo, bioenergética, medicina natural, macrobiótica, etc. No quiero decir que las aplicara todas a la vez, lol, sino que a lo largo de los años he visto que estás técnicas sí producían una mejora del estado general de mi organismo proporcionándome mayor vitalidad, pero entiendo que llegan hasta donde llegan. Quiero decir, que por ejemplo pueden mejorar el estado energético/vital del organismo, pueden eliminar mucha toxicidad, pueden mejorar algunas funciones orgánicas, pero mi experiencia indica que no pueden mejorar algo tan específico como la motilidad del miocardio, el movimiento involuntario del ventrículo izquierdo, cuando este ha perdido elasticidad debido a la toxicidad de la adriamicina por tratamiento de quimioterapia.

Ya sé que hay remisiones espontaneas que se han producido en diferentes enfermedades y “curaciones milagrosas/inexplicables para la medicina”, y que además la mente puede incidir en el organismo….., pero todos sabemos que hay muchas variables que no controlamos/desconocemos en cuanto al funcionamiento del cuerpo y la mente. Y también algunas técnicas de visualización y meditación practiqué durante años con diversos propósitos. Lo que si he realizado es procurar a mi organismo una adecuada alimentación, el soporte vitamínico y las desintoxicaciones adecuadas para mantener mi cuerpo en las mejores condiciones. Así como “ocuparme” de aquellos pensamientos, emociones y sentimientos que existen en mi mente, para no añadir más carga energética, ni toxicidad a mi cuerpo. Muchos conocemos aquella frase: no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre……Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. (Mat. 11:15-18). Y no lo digo por su sentido religioso, sino por su sentido común, que podemos comprobar cuando alguien utiliza las palabras para abusar de otro.

Yendo un poco más a fondo en la psicosomática, o mejor desde la psiconeuroinmunología o desde la perspectiva biopsicosocial, es decir entre la relación de la mente/cuerpo/entorno, lo que encuentro es que “uno es en la enfermedad lo que decide convertirse”, es decir el bienestar personal no depende solo de estar enfermo sino de cómo uno afronta las diferentes circunstancias de la vida. También la OMS lo ve de esta manera en su definición de salud: un estado de bienestar físico, mental y social y no meramente ausencia de una enfermedad o achaque. Por lo tanto encontrar el bienestar también en la insuficiencia física es un reto del que cada uno debe hacerse responsable. Claro está que ello necesita de un reaprendizaje al cambiar las fuerzas físicas que uno dispone, y eso significa encontrar los principios de vida por los cuales uno quiere dirigirse.



20 días después del implante del DAI

Avatar de Usuario
Alfonso Perez
Mensajes: 954
Registrado: Mar Jul 26, 2011 4:55 pm
Ubicación: Barcelona (España)
Contactar:

Re: Procesos de Vida, Procesos de Muerte

Mensajepor Alfonso Perez » Mar Mar 22, 2016 9:44 pm

lunes, 21 de marzo de 2016
¡Derrotado! Detrás de las apariencias.

Hace unos días me di cuenta que detrás de mí inactividad física, de mis largos descansos, de la inercia de no hacer nada, con la excusa de que “estaba enfermo”, había una actitud de derrotismo, de darme por vencido. Veremos aquí que significa todo esto para mí. En los acontecimientos que creía controlar se había colado una actitud de no hacer nada. Pensaba que no podía hacer nada por mi parte y con esa pasividad estaba representando un “darme por vencido”. Pude ver que había caído en una especie de vacío, en una sensación de dejar que las cosas ocurran y “verlas venir”. Algo inhabitual en mí ya que casi siempre procuro estar ocupado.

Nos podemos sorprender, si miramos con honestidad, cuando describimos a otros cómo nos encontramos. A menudo les decimos alguna palabra que sea aceptada por el interlocutor y nos traiga alguna ganancia, como cómplices para seguir manteniendo su aprobación y sentirnos apoyados emocionalmente. Si expresamos que estamos “deprimidos”, esperamos atraer la atención y nos dedique más tiempo. Si expresamos que nos encontramos “bien”, puede indicar que no queremos preocupar al otro, o simplemente nos queremos abrirnos a él o ella. Y esto no es más que un grado de automanipulación, dejando de ser nosotros mismos para convertirnos en personalidades un tanto esquizofrénicas; ahora deprimidas, ahora bien. Pero si miramos un poco más a fondo, evitando el autoengaño, indagando meticulosamente, veremos que hay todo un mundo dentro que podemos explorar si hacemos un poco de introspección.

Y lo que encontramos tiene que ver en cómo hemos interpretado algunas situaciones, de nuestra visión errónea de las cosas, o en el valor que le hemos dado a los acontecimientos. En definitiva de aquel sistema de creencias que nos hemos creado y en el cual se basa nuestra existencia. En muchas ocasiones sin darnos cuenta como hicimos esa programación mental, ni cuando lo llevamos a cabo. Es curioso observar que siendo algo que lo hicimos para nosotros mismos no vemos que estamos fuera de control, siendo arrastrados como parte de nuestros impulsos automáticos. Por ejemplo, hace unos dos meses que me implantaron el DAI y la recuperación va más lento de lo que imaginaba. Primer error, imaginar que las cosas van a ir de determinada manera, como la esperanza de que todo irá bien, sin considerar que pueden aparecer imprevistos, y que la vida está aquí en cada momento, y no en lo que “nos gustaría que sucediese”, sino lo que en la realidad ocurre. Uno espera y calcula como “deberían ir las cosas", y cuando no es como habíamos esperado aparece la decepción. A pesar de que los médicos me avisaron que cada paciente tiene una respuesta diferente dependiendo de cómo llegó a la situación del implante del dispositivo. Unos notan un gran cambio en sus actividades cotidianas, y otros, aunque el funcionamiento del corazón mejora con la sincronización, no se produce un cambio físico espectacular, este último es mi caso. Por lo tanto yo me hice la idea que sería de esos que notarían un cambio espectacular, y eso no se está dando, por lo que todo lo que me había creado se vino abajo, experimentando una decepción.

Así que en este post quiero indagar sobre “lo que en realidad se esconde” en mi mente en esta situación de verme decepcionado/derrotado en mi proceso del implante del DAI y como puedo revertirlo hacia una vida más plena. De hecho se trata de descubrir la causa de mi inercia y desgana por moverme, y de cómo producir un cambio en mí. En primer lugar quisiera realizar una apreciación y es que en muchas escuelas de conocimiento y tendencias psicológicas se habla de la influencia de la mente sobre el cuerpo físico, y se descarta la influencia del estado del cuerpo físico sobre la mente. Quiero decir, que así como hay numerosa bibliografía sobre el significado psicológico de las enfermedades. Aún recuerdo el primer libro que leí sobre estos temas hace más de 30 años, La enfermedad como camino. Allí los síntomas se revelan como manifestaciones físicas de conflictos psíquicos y su mensaje puede descubrir el problema psíquico de cada paciente. Sin embargo es sabido que un déficit de determinados neurotransmisores produce problemas mentales, como por ejemplo la serotonina que interviene, con otros conocidos neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina, en la angustia, ansiedad, miedo, agresividad, como en los problemas alimenticios. Aunque aquí también nos podemos preguntar ¿qué es primero el huevo o la gallina? Pero está comprobado que no todas las enfermedades o estados mentales son de origen psíquico, sino que un exceso o defecto de elementos químicos causan infinidad de reacciones cognitivas y/o emocionales, por lo que en algunas ocasiones es necesario descartar cualquier patología neurológica ante un estado mental. Digo esto porque a veces intentamos buscar el significado esotérico de un estado mental y simplemente es un problema químico.

Dicho esto y continuando sobre el tema de sentirme sin ganas de hacer nada, en una inercia de inactividad, he podido encontrar que me había dado por vencido, “derrotado” en lo que había considerado como una nueva batalla por mi salud. Viendo que los cambios físicos no eran los esperados, y que no recuperaría mi ritmo anterior. Es curioso pero esa batalla por mi salud no la había visto hasta ahora, y no porque no hubiese pensado en la muerte (ya hable de ello en este post) sino que al situarlo como una lucha, no había visto que en realidad la lucha era entre mi cuerpo y mi mente. Entre la vitalidad física y el deseo de mi mente. De no aceptar el ritmo que me imponía mis limitaciones físicas y el deseo de mi mente por querer moverme como antes. Sin darme cuenta que quien se encuentra derrotado son mis expectativas, mis creencias de cómo deberían ir las cosas. Mi atención estaba situada en las expectativas, y no en saber escuchar mi cuerpo y acompañarlo pacientemente en su proceso de recuperación. De hecho mi cuerpo es real, está aquí, puedo tocarlo y ver sus ritmos y movimientos. En cambio había optado por aferrarme a mis creencias, a una idea de cómo deberían ser las cosas, creando una realidad paralela que estaba viviendo “como si fuera real”. En cambo la realidad física es tozuda y siempre nos lleva a lo concreto de la materia, chocando, generando conflictos o haciendo rectificar a nuestro mundo mental, si es que no queremos vivir dentro de una paranoia.

En este proceso de introspección surgieron varias palabras que me ayudaron a verlo: indiferencia, contrariado, decepcionado, escéptico, desengañado, pasividad. Todas ellas como el hilo conductor que me llevaron a sentirme “derrotado”. Entonces me puse a buscar que palabras podría utilizar para hacer de esta situación una vivencia plena, realizar un cambio dentro de mí mismo donde yo pudiera crear mi propio destino de manera consciente, decidir quien quería ser, en que me quería convertir. Así surgieron las palabras integración, iniciativa, participación y compartir.

Ahora se trataba de dar contenido a esas palabras y de cómo las quería vivir. Y esto es lo que encontré: Integración: se trata de poner mi cuerpo físico como centro de la situación, de manera que mi mente acompañe a lo que me está sucediendo a nivel orgánico, sin añadir pensamientos y/o creencias que me separen de la realidad. Es decir, no especular sobre mi futuro, vivir la realidad presente aquí, no imaginar escenarios, sino darme el acompañamiento a través mi consciencia, encontrar la satisfacción de mí mismo por lo que soy. En definitiva bajar la mente a lo físico y disfrutar de ello. Poder asumir la respuesta de mi organismo en cada momento sin que se vea alterada mi mente. Y eso significa entender que la vida soy yo en cuanto a lo que me permito pensar, hablar, actuar y decidir en cada momento.

Iniciativa: se trata tanto de moverme más físicamente a través de ejercicios adecuados, por ejemplo el katsugen, como la de relacionarme más con las personas de mi entorno, pareja, familiares, amigos, salir de mi “zona de aislamiento”, retomar la escritura (como ahora aquí, lol), continuar con mis estudios de inglés, establecer relaciones cordiales, etc.
Participación: Tomar parte activa en los ámbitos en los que me relaciono tanto personalmente como en redes sociales o diversos foros. En definitiva hacerme más presente allí donde formo parte.
Compartir: En la línea de lo ya expresado arriba sobre la iniciativa y participación, hacer a los demás parte de mí, sabiendo que no soy un ser aislado sino que mis pensamientos, acciones y decisiones, también tienen una resonancia en mi entorno. Y eso en la práctica significa no protegerme con una coraza o “resguardarme de quien soy”, por miedo a lo que dirán los demás, o por miedo a no ser entendido. Sino exponerme, expresando lo que hay dentro de mí, libre de prejuicios autolimitantes.

Veamos entonces, pasar de sentirme derrotado:
derrotado -da
fam. Deprimido, sobrepasado por los acontecimientos traspasar el límite de la tolerancia.
A decidir cómo quiero vivir a través de las palabras: integración, iniciativa, participación y compartir.


Gracias!

Avatar de Usuario
Sofia
Mensajes: 1235
Registrado: Mar Sep 14, 2010 6:52 am

Re: Procesos de Vida, Procesos de Muerte

Mensajepor Sofia » Vie Abr 01, 2016 9:59 pm

Gracias Alfonso! por el apoyo que nos brindas en estos bloc a los que leemos. sin duda el sentirnos cerca de la muerte nos mueve a querer ser mejores como personas ya que yo tambien lo vivi en mi juventud . Pero en ese momento yo no tuve el apoyo que tu tienes ahora aunque y lo celebro por ti. El caso es que si nos dieramos cuenta de lo que sucede en nuestro cuerpo diariamente, podriamos ver que el cuerpo muere cada dia en muchas partes para poder seguir viviendo ya que sin esa oportunidad, no coservariamos la estructura que nos mantiene como somos ahora.
Me gusto mucho leer todos tus ultimos bloc y tomo en cuenta tu ejemplo para continuar con mi existencia hasta que tenga el permiso de seguir aqui.
Te sigo leyendo.


Volver a “Escribiéndote para Liberarte”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado